• UPYD propugna que la Educación vuelva a convertirse en competencia del Estado para garantizar la igualdad de oportunidades y la libre circulación de alumnos y docentes.
  • Se promoverá un Pacto de Estado en Educación que dote de estabilidad al sistema y que parta del reconocimiento de los profesores como los verdaderos expertos en materia educativa. La red pública de centros debe ser la columna vertebral del sistema. Este Pacto deberá tener en cuenta las políticas educativas que han generado evidencias de mejora en otros países, y así evitar la frecuente aparición de propuestas ocurrentes que generan caos, desconcierto y fracaso para profesorado y alumnado.
  • Para ello, se derogará la LOMCE, una ley inaplicable por sus defectos legislativos y su inadecuado tratamiento de los problemas educativos, y se aprobará una nueva Ley de Educación con el mayor consenso posible, que garantice la participación de la comunidad educativa, la innovación pedagógica y la implantación de nuevos métodos de enseñanza. Se abrirá un debate razonado entre todos los agentes del sistema educativo acerca de la necesidad o no de los deberes escolares.
  • Se incrementará la inversión en educación hasta alcanzar la media de los países europeos más avanzados, estableciendo el compromiso estable de inversión mínima en I+D+i del 2% del PIB para toda la legislatura. Además, se incentivará la construcción de tantos Centros Escolares Públicos como sean necesarios para garantizar la ratio adecuada.
  • UPYD reconocerá por ley, en los territorios con dos lenguas cooficiales, el derecho a la escolarización en la lengua oficial de elección y currículo que asegure el aprendizaje adecuado de ambas, además del aprendizaje de lenguas extranjeras, especialmente el inglés.
  • UPYD defiende un sistema educativo laico. La enseñanza de la doctrina religiosa no debe formar parte del currículo escolar ni evaluarse como conocimiento, sino en todo caso impartirse fuera del horario escolar, tanto enl os centros públicos como en los concertados y privados. La formación en esta materia buscará informar de las realidades religiosas en el mundo actual.
  • Se introducirá en el currículo una asignatura que traslade a los alumnos conocimientos sobre el funcionamiento de la democracia y nuestras instituciones democráticas, así como el ordenamiento jurídico que nos afecta y la Constitución Española e incluya además valores cívicos como igualdad, solidaridad y derechos humanos. Asimismo, se impulsará la Dimensión Europea de la Educación estrechamente conectada con la formación en los valores, actitudes y competencias ligados a la ciudadanía europea.
  • Se revalorizará la Educación Física de Calidad (EFC) en el sistema educativo, implantando realmente una EFC a todas las edades, desde la educación infantil hasta el bachillerato, rediseñando la política de educación física y atendiendo las directrices internacionales.
  • Se avanzará en el acceso gratuito al primer ciclo de Educación Infantil, en especial para los hijos de familias de menor renta, mediante una red de titularidad pública y preferentemente de gestión directa por parte de la administración educativa e impulsando, en la medida de las posibilidades, la unidad de centro en la etapa de 0 a 6 años. Esta etapa debe tener un carácter educativo y preparatorio para la Educación Primaria y ser no meramente una asistencia, y debe garantizar que se alcancen progresivamente las ratios recomendados por la Red de Atención a la Infancia de la Comisión Europea, instaurando la figura de la pareja educativa en el aula.
  • Se reforzará la Educación Primaria, pilar básico del sistema educativo. Es imprescindible un plan de estudios que proporcione una sólida base, contar con maestros que sean un referente ético e intelectual para sus alumnos y adoptar medidas de atención a la diversidad.
  • Se consolidará la Educación Secundaria como etapa que debe proporcionar a los alumnos conocimientos de alto nivel científico, técnico, artístico y literario. Se impulsará la especialización de los centros de educación secundaria para favorecer la excelencia académica en las distintas variantes de Bachillerato, acompañada por una reducción de la ratio alumnos-profesor. Además, se potenciará la relación de los centros educativos con las facultades universitarias con el objetivo de avanzar hacia un sistema educativo integral cuya curva de aprendizaje sea razonablemente creciente.
  • En el Bachillerato, se fomentarán las artes y se incluirá nuevamente de la Historia de la Filosofía como materia troncal para todo el alumnado de 2º de Bachillerato.
  • Se preservará la existencia de un sistema de acceso a la Universidad igual o similar a la actual PAU.
  • Respecto a la Formación Profesional, se revisará su diseño y se encaminará hacia un modelo dual de corresponsabilidad empresarial en la formación y aprendizaje, que permita adelantar el acceso a la FP y, a su vez, se equipare al Bachillerato. Al tiempo, se procederá a una revisión curricular, adaptándola a las nuevas tecnologías y a los nuevos tiempos.
  • Se flexibilizará el acceso a los diferentes ciclos formativos, integrando los distintos sistemas de Formación Profesional, posibilitando la convalidación de módulos para incentivar la permanencia del alumno en el sistema educativo y haciendo posible la realización de una verdadera carrera profesional. Se incentivará la movilidad de los estudiantes de Formación Profesional con un sistema de becas y préstamos y se facilitará el acceso de los alumnos de FP a otros estudios superiores.
  • Se optimizará la red pública de Formación Profesional mediante la fusión de centros y la creación de centros de referencia para cada familia profesional con los medios humanos, técnicos y financieros necesarios. Además, se fomentará la autonomía de los centros para adaptar las titulaciones a la demanda de las empresas de su entorno, potenciando las relaciones éstos y las empresas.
  • UPYD aboga por definir un currículo más realista y flexible, adaptado a las necesidades del alumno, con reducción del número de asignaturas y una planificación del aprendizaje basada en su trabajo global y no solo en las horas lectivas.
  • Asimismo, se pondrán en marcha iniciativas orientadas a combatir las altas tasas de fracaso y abandono escolares y a mejorar los niveles de formación de los niños y jóvenes.
  • Se incluirá al alumnado con necesidad específica de apoyo educativo en los mismos centros y grupos, preferentemente, que el resto del alumnado, priorizando la detección e intervención tempranas de patologías que requieran un tratamiento específico, así como dotar a los centros de los apoyos profesionales necesarios.
  • Se revisará el sistema de becas escolares, estableciendo un programa nacional de ayudas a los estudiantes que garantice la gratuidad de los servicios de transporte y comedor a los estudiantes de familias en dificultades económicas, velando por su correcta alimentación para su adecuado rendimiento escolar. Además, se facilitará el acceso a actividades extraescolares gratuitas para aquellos alumnos que lo precisen, bien por pertenecer a ambientes sociofamiliares desfavorecidos, bien por estructuración y conciliación familiar.
  • Se incrementará el número de becas para los estudiantes de unidades familiares que tengan pocos recursos económicos y también para aquellos con mejores calificaciones, moduladas según su capacidad económica.
  • Se creará y se mantendrá un sistema de préstamo gratuito de libros de texto y otros materiales curriculares para la enseñanza obligatoria —Primaria y ESO— en los centros sostenidos con fondos públicos, administrado por los propios centros escolares, teniendo en cuenta el poder adquisitivo de las familias. No obstante, se fomentará la utilización de recursos educativos alternativos a los libros de texto, siempre y cuando dichos recursos sean de igual o mayor calidad.
  • Se estudiará la necesidad y adecuación de la implementación de comedores escolares en los IES.
  • UPYD apoya a los responsables de los centros y al profesorado en la tarea de garantizar un clima de trabajo y respeto y erradicar cualquier tipo de violencia, así como el acoso escolar, prestando especial protección a los menores que, por su origen étnico, lengua materna, orientación sexual o cualquier otra condición, estén más expuestos a padecerlo.
  • UPYD se compromete a incentivar el mantenimiento adecuado de los Centros Escolares Públicos para que sean lugares seguros y confortables donde nuestros niños y adolescentes aprendan en las mejores condiciones posibles, oponiéndose a los recortes y ajustes en este ámbito.
  • Se establecerá que el proyecto curricular sea fijado por las autoridades educativas, salvo en centros con características especiales. A s i m i s m o , s e otorgará mayor participación al Claustro de Profesores en la toma de decisiones en los Centros, actualmente atribuidas casi en exclusiva a la Dirección.
  • Se aplicará una reducción radical de las obligaciones burocráticas del profesorado, dotando a los centros de personal administrativo suficiente y se fomentará la profesionalización de la gestión de los centros, basada en los principios de exigencia del cumplimiento de objetivos, iniciativa, competencia y transparencia de resultados.
  • Se suprimirán los nuevos másteres de formación del profesorado, que serán sustituidos por una formación docente, similar al sistema MIR, consistente en el ejercicio remunerado de la enseñanza durante un periodo de uno o dos años bajo la supervisión de profesores con experiencia y competencia acreditadas. A dicha formación se accederá mediante un proceso selectivo único a nivel nacional. En este sentido, se reducirán las ratios de contratación de interinos y eventuales: estos últimos deben ser un recurso excepcional y no una forma común de ingreso en la profesión.
  • Se implantarán programas de movilidad del profesorado en toda España en igualdad de condiciones y oportunidades.
  • Se revisará y reforzará la figura del inspector, que debe supervisar la evaluación de la práctica docente y ayudar al funcionamiento de los centros y a la extensión de las mejores prácticas educativas, y se reducirán sus tareas burocráticas.
  • Respecto a los centros concertados, se instaurará un control riguroso de su gratuidad real. Solamente aquellos centros comprometidos con una gestión transparente y que asuman los criterios de la enseñanza pública deben ser admitidos en el régimen de conciertos. Además, se implementará la elección del profesorado en los centros concertados mediante sistemas de selección similares a los centros públicos.
  • UPYD propone racionalizar el número de universidades públicas mediante fusiones en función de la proximidad geográfica o la complementariedad académica, así como de titulaciones universitarias.
  • Se implantará un sistema de evaluación de la calidad de la enseñanza universitaria basada preferentemente en sus resultados, incentivando la realización por los titulados de pruebas homologadas externas y adoptando las medidas correctoras que se estimen indicadas para su mejora.
  • Se revisará la normativa de permanencia de los estudiantes universitarios tanto para los grados como para los másteres, con previsión de adaptaciones para quienes estudien y trabajen.
  • Se incrementará el número de becas para los estudiantes con mejores calificaciones, moduladas según su capacidad económica.
  • Se igualarán los precios en todas las universidades públicas, que serán similares en los de grado y postgrado, y se congelarán las tasas.
  • Se apoyará la creación de un sistema de concesión de préstamos a estudiantes para el pago del coste de las tasas universitarias, materiales, transporte y residencia, con tipo de interés nulo o subvencionado y con un sistema de devolución condicionado a rentas futuras.
  • Se establecerá un modelo de financiación pública suficiente de los másteres de posgrado, habilitantes o no, para garantizar la igualdad de oportunidades a los estudiantes sin recursos económicos, permitiendo su acceso a la profesión y al mercado laboral en igualdad de condiciones con los estudiantes más afortunados.
  • Se fomentará y defenderá la integración de las Enseñanzas Artísticas Superiores en el sistema universitario.
  • UPYD propondrá dotar a la Universidad española de un marco de financiación estable a través de una política en materia universitaria que permanezca en el tiempo y no sujeta a vaivenes políticos, supeditado a la consecución de resultados y objetivos concretos en el aspecto académico, investigador y de gestión.
  • Se impulsará el redimensionamiento y adaptación de las titulaciones existentes a las posibilidades reales y las demandas de la sociedad, así como incrementar su conexión con el mundo empresarial; aumentando las dobles titulaciones, las titulaciones bilingües, los doctorados industriales y la docencia de titulaciones a distancia como elementos clave para alcanzar una dimensión internacional y atraer estudiantes de otros países.
  • Se fomentará el modelo de formación dual en la universidad pública, implantándolo desde el comienzo de los grados, de manera que permita finalizar el periodo universitario no solo con conocimientos teóricos, sino con las competencias necesarias para poder desenvolverse en un puesto de trabajo —entre ellas, dominio de más de una lengua extranjera—.
  • Se apostará decididamente por la integración de las universidades españolas en el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), colaborando con universidades extranjeras y fomentando la captación de estudiantes extranjeros.
  • Se establecerá la realización de evaluaciones periódicas, homologadas y obligatorias por parte de reconocidos organismos independientes, de las que pueda hacerse depender parte de la financiación que reciba la Universidad, en el aspecto docente y, especialmente, en el investigador, que respalden los logros y progresos de la misma y permitan situarla entre las mejores de Europa. Para ello, se adecuarán los criterios por los que se evalúa la calidad de la producción científica, de forma que dé relevancia a la publicación en abierto, tanto en revistas como en repositorios institucionales.
  • Se mejorará la estabilidad del personal laboral, por ejemplo, mediante el incremento de la tasa de reposición, impidiendo así que desarrollen su carrera profesional durante años en condiciones precarias.
  • Se combatirá la endogamia y la corrupción en los departamentos universitarios, introduciendo mecanismos que impidan adquirir méritos curriculares de manera fraudulenta.
  • Se incorporarán las figuras de asistentes docentes (Teaching Assistant) frecuentes en los Estados Unidos para descargar al Personal Docente e Investigador (PDI) con índice de actividad extraordinario de la docencia regular, permitiéndoles formar un alumnado especialista en los programas de postgrado orientados a competencias laborales definidas y demandadas con claridad por la industria o el sector empresarial.
  • Se incentivará el intercambio y la movilidad del profesorado, el alumnado y el personal investigador a nivel nacional, mediante sistemas que premien las trayectorias excelentes.
  • UPYD garantizará una inversión anual en I+D+i igual o superior al 2% del PIB, con el fin de mantener la continuidad de los programas y equipos de investigación, financiados bajo criterios de excelencia y siguiendo la línea de los objetivos proclamados en la Carta por la Ciencia.
  • Se priorizará la atención al talento y a los recursos humanos mediante la creación de una verdadera Carrera Profesional de Investigador que permita tanto la permanencia de aquellos investigadores que lo deseen, como atraer a E s p a ñ a a i n v e s t i g a d o r e s d e t e r c e r o s p a í s e s , a u m e n t a n d o l a internacionalización y potencia de nuestra investigación científica.
  • Se reforzarán los mecanismos de transferencia del conocimiento desde las universidades a las empresas ampliando la financiación pública de las actividades de investigación científica básica y aplicada. Asimismo, se fomentará la solicitud de patentes en universidades y centros de investigación públicos, potenciando su papel en la creación y transmisión del conocimiento. Se establecerá un programa de incentivos para los investigadores universitarios por la realización de patentes que se lleguen a explotar.
  • Además, las distintas instituciones científicas, al igual que sus investigadores individualmente considerados, deben ser sometidas a un sistema periódico, sencillo y transparente de evaluación del que dependa su financiación, que reduzca la carga burocrática a la que se encuentran sometidos, dejándoles más tiempo para investigar.
  • UPYD defiende una racionalización de la dispersión del sistema de ciencia en entes y agencias de investigación y evaluaciones autonómicas, propiciando una concurrencia rigurosa sometida a evaluaciones de calidad internacional en una única Agencia Estatal de Ciencia e Investigación independiente de interferencias políticas, evitando así la financiación de proyectos de difícil justificación científica.
  • En este sentido, se eliminará cualquier tipo de barrera relacionada con el conocimiento de lenguas cooficiales en las convocatorias, concursos u ofertas de empleo para acceder a puestos de investigación en las distintas Comunidades Autónomas y organismos de investigación, excepto en áreas de conocimiento y puestos que requieran el uso o investigación de la lengua cooficial.
  • Se potenciará el emprendimiento entre los titulados universitarios con un claro impulso a la creación de empresas spin-off, a las que se les facilite el acceso preferencial a espacios y servicios como viveros o incubadoras, laboratorios, talleres o Servicios Científico-Técnicos.
  • Se favorecerá la creación de clústeres de investigación con participación de centros públicos de investigación, universidades y empresas.
  • Se incentivará el desarrollo de las cátedras universidad-empresa dotándolas de un reglamento apropiado y difundiendo sus ventajas al sector privado, las organizaciones empresariales, los Parques Tecnológicos y los clústeres de investigación.